Desde el comienzo de las sesiones, la delegación de México propuso en varias ocasiones que se tratara el tema del acoso escolar relacionado con la orientación sexual de los niños y jóvenes. Esta propuesta fue denegada durante las primeras sesiones del comité, para finalmente ser tratada a la hora de hablar sobre la Resolución 71/176, acerca de proteger a los niños del bullying.

No se ha alcanzado consenso debido a la controversia que genera este tema entre las posturas de las distintas delegaciones. El delegado de Marruecos, quien comenzó el debate acerca de la comunidad LGTBi, declaró que su país está en desacuerdo con la inclusión de esta parte de la sociedad en las negociaciones, alegando que “Alá creó al hombre y a la mujer para que esta fuera la unión correcta para el amor”. A lo que delegaciones como Francia o Reino Unido contestaron defendiendo a este colectivo y abogando por una mayor tolerancia.

Otro punto de tensión fue protagonizado por la delegación rusa quien afirmaba que “la homosexualidad es una enfermedad tan grave que puede contribuir a la destrucción del planeta”, proponiendo así apoyo y tratamiento para curar dichas “enfermedades de salud mental”. Justo después, se concedió un derecho a réplica, ya que desde la delegación nigeriana declararon que “Rusia no es un país homófobo, porque Putin es un icono homosexual”. Sin embargo, Nigeria no se retractó en sus palabras, sino que se reafirmó en ellas.

Continuando con el tema de las minorías, el lobby Save the Children recalcó la importancia de la inclusión de estas en una futura resolución, ejemplificando esta necesidad con casos de muchas de las delegaciones presentes: la diferencia de castas en la India, el asunto de los kurdos en la República turca, la discriminación racial en Estados Unidos hacia la comunidad negra o la marginación por motivos políticos en Venezuela.

Según se iba desarrollando la jornada, se fueron aportando medidas más concretas en vistas a un inicio de proyecto de resolución. La delegación finlandesa expuso al comité su modelo anti bullying denominado KiVa, que consta de tres pasos: prevención, intervención y monitorización del problema. Desde Canadá, sacaron a colación el tema de la invisibilización, ofreciendo como solución cursos para profesores con el fin de que reconozcan más fácilmente el acoso. Finalmente, Estados Unidos no quiso olvidarse de los acosadores y su reinserción, proponiendo ayuda psicológica tanto para estos, como para las víctimas.

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